Cuando el sistema eléctrico panameño se tensó al límite, la salida no fue una sola medida heroica, sino cuatro decisiones coordinadas. Esto fue lo que hicimos —y por qué funcionó.
El problema: una red al límite
Una crisis energética rara vez es un solo problema. Es oferta insuficiente, demanda inflexible, importación limitada y precios que se disparan, todo a la vez. Atacar solo uno de esos frentes deja los otros tres trabajando en contra.
Piense en el sistema eléctrico como una autopista en hora pico. Si llega más tráfico del que la vía soporta, no basta con pedir paciencia: hay que sumar carriles, escalonar las salidas, abrir rutas alternas y, cuando nada de eso alcanza, hacer que el peaje refleje el costo real de circular a esa hora.
Eso fue, exactamente, lo que hicimos con la red.
Cuatro decisiones, un solo sistema
1. Sumar oferta, rápido y a la vista. Contratamos plantas diésel por seis meses, a un costo de 22 USD por kW-mes. No era la solución elegante, pero era la honesta: capacidad firme y disponible para sostener el sistema mientras se ordenaba el resto.
2. Mover la demanda, no solo la oferta. A las empresas que ya tenían plantas diésel de respaldo les ofrecimos pagar el costo del combustible más un premio para que se desconectaran de la red en las horas pico y se autoabastecieran. Cada megavatio que ellas dejaban de tomar era un megavatio menos de presión sobre el sistema en el momento más caro del día.
3. Abrir una ruta alterna desde la región. Por primera vez se vendieron derechos de transmisión fijos para lograr cerca de 40 MW de importación desde Centroamérica. La interconexión existía; lo que faltaba era el mecanismo para usarla con certeza. Lo creamos.
4. Que el precio dijera la verdad. Eliminamos los subsidios a la cuenta de luz. Suena contraintuitivo, pero el subsidio escondía el costo real de la energía y eliminaba todo incentivo a consumir con prudencia. Al trasladar el costo verdadero al usuario, cada quien decidió por cuenta propia ahorrar. La señal de precio hizo, en silencio, el trabajo que ninguna campaña habría logrado.
El resultado
Las cuatro decisiones empujaban en la misma dirección: más oferta, menos demanda en hora pico, más importación y un precio honesto. Juntas, llevaron el precio spot de la energía de 217 USD/MWh a 67 USD/MWh en aproximadamente un año, y le ahorraron al Estado unos 600 MM USD en subsidios a lo largo de tres años.
Lo que deja la experiencia
Ninguna de estas medidas, por sí sola, habría resuelto la crisis. La planta diésel sin la gestión de demanda solo habría sumado costo. La importación sin una señal de precio honesta se habría consumido sin disciplina. El criterio no estuvo en encontrar una idea brillante, sino en ver el sistema completo y mover las cuatro palancas a la vez, en el orden correcto.
Esa es la diferencia entre apagar un incendio y ordenar un sistema. Y es la forma en que seguimos trabajando: mirando el problema completo antes de proponer la solución.